Elecciones-Análisis

La lucha por la hegemonía en la izquierda navarra en las elecciones generales del 20D

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as grandes batallas electorales se libran en el centro político. Así suele ser en sistemas bipartidistas, en los que dos grandes partidos pelean por los votantes indecisos del centro. Y así parece que va a ser también en la contienda a cuatro de estas elecciones generales. Sin embargo, en Navarra la competición electoral del 20D se va a producir sobre todo en la izquierda, principalmente por dos motivos. Por un lado, el centro está bastante descentrado. Navarra es una de las comunidades autónomas con más votantes que se autodefinen “de izquierdas”: en una escala del 1 (izquierda) al 10 (derecha), los navarros se posicionan de media en el 4,11, según el barómetro post-electoral del CIS de junio. Mientras, los españoles en su conjunto están de media en un 4,69, según indica la encuesta pre-electoral del CIS de diciembre.

Pero hay otro factor aún más determinante. Navarra elige cinco escaños del Congreso de los Diputados. Con la coalición con el PP, UPN ha reforzado su candidatura (aunque hay opiniones encontradas sobre el tema) y, si consigue un porcentaje de votos parecido al que obtuvo en las elecciones autonómicas, se asegurará los dos escaños que tiene actualmente.

Aunque la encuesta de CIES para Diario de Navarra pone en peligro ese resultado por la sorprendente irrupción de Ciudadanos, tanto la reciente pre-electoral del CIS como otras proyecciones de escaños basadas en medias de encuestas dibujan un escenario más tranquilo para UPN-PP. Lo cierto es que con un escenario tan fragmentado, si UPN-PP están por debajo del 27% de los votos, la derecha navarra podría quedarse con un solo escaño en Madrid por primera vez desde 1979.

Sin embargo, el escenario más probable sigue siendo que UPN aguante sus dos diputados. Si esto es así, quedarían en juego tres escaños que se disputarán los cuatro partidos de izquierda que obtuvieron similares resultados en las pasadas elecciones autonómicas: Geroa Bai, EH Bildu, Podemos y PSN. Uno de ellos tiene muchas posibilidades de quedarse fuera del Congreso.

La izquierda navarra 6 meses después del vuelco del 24M

Las elecciones autonómicas del 24M cambiaron por completo el sistema de partidos navarro, consolidando un espacio de izquierda fragmentado en cuatro opciones políticas complementarias. La encuesta post-electoral del CIS tras aquellas elecciones refleja con precisión ese nuevo sistema de partidos y nos puede decir mucho sobre dónde va a estar la competición electoral en la izquierda el próximo 20D.

El siguiente gráfico distribuye a los encuestados en la post-electoral del CIS según su recuerdo de voto en las autonómicas de este año y su autoubicación en la escala ideológica. El gráfico permite dos lecturas. Las barras, sin atender a los colores, muestran el porcentaje del total de votantes en cada número de la escala, mientras que los segmentos de color dentro de cada barra reflejan cómo se distribuyen los votantes de cada partido. En vertical, mirando a cada barra vemos la proporción que tiene cada partido en ese número de la escala ideológica. En horizontal, si nos fijamos en todas las franjas de un mismo color, vemos cómo se distribuyen los votantes de ese partido a lo largo de la escala: la suma de todas las franjas de un mismo color es el porcentaje total de votantes de ese partido.

Autoubicación ideológica de los votantes navarros

Desliza el ratón sobre las barras de colores para conocer los datos de cada partido político. La lectura vertical permite ver la composición de cada número de la escala ideológica. La lectura horizontal muestra cómo se distribuyen los votantes de un partido a lo largo de la escala.

La conclusión del gráfico es elocuente: UPN y PP reinan en solitario en el espacio de centro-derecha y derecha (6-10), que en Navarra es exiguo.  Solo Ciudadanos podría disputar ese espacio a UPN en estas elecciones, al contrario que el 24M, cuando no llegó al 3% de los votos. Sin embargo, en la izquierda la competencia es feroz: PSN, Podemos y Geroa Bai se disputan a una buena parte de los votantes en el 4 del gráfico (centro-izquierda), mientras que algo más a la izquierda, en el 3, EH Bildu entra también en competición.

Los movimientos de votantes dentro de las columnas 3 y 4 -en total, estamos hablando de casi el 40% de los ciudadanos con derecho a voto- probablemente van a definir cuál de estos cuatro partidos fracasa el 20D en su intento de llegar al Congreso. Veamos las fortalezas y debilidades de cada uno.

El reto de Geroa Bai: consolidar un proyecto político sin Barkos a la cabeza

El 20 de noviembre de 2011 ocurrió un pequeño prodigio político. Contra todo pronóstico, un partido creado sólo dos meses antes de las elecciones consiguió un escaño por la mínima, por un margen de apenas 400 votos, en uno de los recuentos más emocionantes de los últimos años. Geroa Bai era una coalición nueva sin músculo organizativo, huérfana de Aralar, que había sido el núcleo político de Nafarroa Bai. Estaba apoyada en tres patas desiguales: un PNV tradicionalmente débil en Navarra, un partido local de Villava y una recién creada agrupación de independientes, Zabaltzen.

En cuatro años ha pasado de ser el partido de Uxue Barkos a consolidarse como la segunda fuerza política en el Parlamento de Navarra y el núcleo indiscutible de la coalición que sostiene el Gobierno. Pero a pesar de todo, Barkos sigue siendo su mayor activo electoral. Es la segunda líder política navarra mejor valorada de la serie histórica del CIS, solo por detrás de Juan Cruz Alli. Según la post-electoral, Geroa Bai fue el único partido al que le favoreció tener una buena candidata en las autonómicas: hasta el 32% de sus votantes escogió la papeleta de Geroa Bai porque “presentaba al mejor candidato”.

El “efecto Barkos” se pudo comprobar el propio 24M: muchos votantes que escogieron la papeleta de Geroa Bai al Parlamento votaron por otras opciones para su ayuntamiento. La gran duda el 20D es si Geroa Bai será capaz de repetir el buen resultado de las autonómicas sin el tirón de Barkos como cabeza de lista.

Es cierto que la coalición disfruta de la plataforma de visibilidad que le da estar en el corazón del nuevo Gobierno de Navarra, todavía montado en la ola de simpatía “por el cambio”, capitalizada casi en exclusiva por Geroa Bai. Sin embargo, la coalición de votantes detrás de Geroa Bai es algo heterogénea y su opción política está todavía por consolidar.

El siguiente gráfico compara la distribución de los votantes de cada partido en las distintas opciones sobre el modelo territorial y en la escala de autoubicación ideológica. Si observamos el perfil de los votantes de Geroa Bai, vemos que el partido se va definiendo como una opción de izquierdas (casi el 60% de sus votantes está entre el 1 y el 3) y netamente autonomista (casi el 70% de sus votantes quiere un estado autonómico con iguales o más competencias que las actuales). Una izquierda abertzale y autonomista, no independentista, con pocos precedentes electorales recientes.

Preferencias sobre el modelo territorial en Navarra

Selecciona en el filtro cada partido para conocer la distribución porcentual de sus votantes. La línea gris presenta la distribución del total de encuestados.

Estas elecciones son cruciales para el futuro de Geroa Bai, y así lo entendió el partido cuando cortó de raíz los movimientos para presentar al Congreso una candidatura de confluencia, como la que sí presenta al Senado. Si Koldo Martínez es diputado, Geroa Bai habrá superado el síndrome de la líder carismática y demostrará que ha logrado consolidar un electorado propio y diferenciado. No será tarea fácil.

La gran fortaleza de EH Bildu: un votante cohesionado y fiel

EH Bildu parte de la posición exactamente contraria a Geroa Bai. Al ocupar una posición secundaria y de poco peso político en el Gobierno de Navarra, no tiene una plataforma tan potente. Este hecho ha alienado a una parte de su electorado, que no ve con buenos ojos esa falta de ambición política o esa apuesta estratégica. Por otro lado, frente a la heterogeneidad de los votantes de Geroa Bai, la coalición electoral que apoya a EH Bildu está cohesionada y tiene muy claro qué está votando cuando apoya a su partido.

EH Bildu es la opción política más claramente de izquierdas de las cinco analizadas. Tanto que casi no tiene votantes más a la derecha del 3. Además, casi el 60% de sus votantes se declara a favor del derecho a decidir de Navarra. Esto hace que EH Bildu sea, junto con UPN, la opción política más identificable por el votante. Esto limita el techo de crecimiento del partido, pero también garantiza una alta fidelidad de voto y un suelo electoral muy alto. El resultado de las municipales del 24M también demostró el vigor de la coalición en las grandes ciudades de la cuenca de Pamplona, factor que podría ser definitivo de nuevo en estas elecciones.

La coalición ha apostado por presentar de nuevo a Sabino Cuadra, actual diputado por Amaiur, que, si repite los resultados de 2011, volverá a ser diputado.

Un PSN cada vez más riberizado podría salvarse por el voto dual

El PSN ha llegado a esta cita electoral en la peor situación posible. Los resultados de las autonómicas fueron los peores de la historia del partido: quintos en el Parlamento con un 13,5 % de los votos. Si se repitiera el reparto de votos de las autonómicas, el PSN se quedaría sin escaño en Madrid. Las elecciones de mayo revelaron la gravedad de la crisis sociológica que atraviesa el partido en Navarra, que ha cedido terreno en sus tradicionales feudos del cinturón cada vez menos rojo de Pamplona y que solo resiste en la Ribera. La prominencia del debate territorial ha dinamitado además la base electoral tradicional del PSOE en las comunidades donde hay fuertes movimientos soberanistas, como Cataluña, País Vasco y, cada vez más, Navarra.

Pero, como señalan tanto el CIS como CIES, Jesús María Fernández todavía podría ser diputado después del 20D, sobre todo, gracias a una regularidad casi perfecta que se ha venido produciendo en las elecciones navarras. Es un hecho demostrado que los votantes de comunidades con partidos regionalistas y nacionalistas suelen votar distinto en las elecciones autonómicas y en las generales. Este fenómeno se llama voto dual, y está bien estudiado para Cataluña (siempre ha sorprendido a los politólogos cómo muchos votantes de CIU en las autonómicas votaban al PSC en las generales).

Los partidos de ámbito estatal tienen cierta ventaja en las elecciones generales, con un debate centrado en cuestiones estatales y con los partidos de ámbito regional fuera del foco de atención mediático. Un ejemplo claro de este fenómeno en Navarra fue el CDN en los 90 y comienzos del 2000, cuando cosechaba buenos resultados en el Parlamento de Navarra y desaparecía por completo en las generales. Esta es la gran baza del PSN para el 20D: desde 1986, el PSN ha obtenido siempre mejores resultados en las generales que en las autonómicas inmediatamente anteriores, a veces con una diferencia de más de 10 puntos.

En mayo de 2011, solo un 15% de los votantes apoyó al PSN en el Parlamento de Navarra, pero en noviembre de ese mismo año el PSN obtuvo el 22% de los votos, que le aseguró el escaño. Si ocurre lo mismo el 20D, el PSN tiene el escaño asegurado. Pero esta vez hay otro factor en la ecuación…

¿La sorpresa de Podemos? El poder del voto transversal

Como en el 24M, Podemos es la gran incógnita de estas elecciones. A pesar del enfriamiento de expectativas a nivel estatal, hay signos de que Podemos podría ser el gran beneficiado del voto dual en comunidades con votantes soberanistas, como indican prácticamente todas las encuestas recientes en País Vasco y Cataluña. El motivo es la transversalidad de Podemos en el eje territorial. Si observamos el gráfico de preferencias sobre el modelo territorial, el perfil de los votantes de Podemos es prácticamente idéntico al del total de votantes, marcado con la línea gris. En este tema, el electorado de Podemos es una muestra casi perfecta del total del electorado, lo que lo hace una opción de ámbito estatal atractiva tanto para votantes autonomistas como soberanistas.

Si este es el caso y Podemos mantiene para el 20D una expectativa de voto a nivel nacional del 15%, como actualmente le dan la mayoría de encuestas, tanto Geroa Bai como PSN tienen un problema serio. La primera porque Podemos podría ser una opción atractiva de voto dual para muchos votantes de Geroa Bai. Observemos en este gráfico cómo los perfiles ideológicos de ambos partidos son muy similares. El segundo, porque Podemos podría dinamitar la tradicional ventaja del PSN en el voto dual. Es la primera vez que el PSN se enfrenta a un adversario de esa naturaleza, y la pelea en el 4 de la escala ideológica puede ser feroz.

Autoubicación en la escala ideológica

Podemos presenta a una candidata, Ione Belarra, muy poco conocida pero que encarna al votante prototípico de Podemos: joven, universitario, cualificado. Precisamente, la juventud de su electorado (casi el 40% de los votantes de Podemos en las autonómicas tenía menos de 35 años) puede ser una debilidad en la pugna con el PSN, con un 34% de su electorado por encima de los 65 años, porque los jóvenes siempre votan en menor proporción que los mayores. Una alta participación, como auguran las encuestas, favorecería a Podemos.

Tanto el CIS como CIES dan a Geroa Bai como posible perdedor de esta lucha a cuatro. Pero el resultado va a estar muy ajustado, y cualquier escenario es posible. Incluso podría ocurrir que, si UPN-PP está por debajo del 27-28%, debilitado por la abstención de su electorado y una fuga parcial a Ciudadanos, los cuatro partidos de izquierda consigan escaño por primera vez en la historia. La noche electoral se anuncia apasionante.

*Fernando Remiro es licenciado en Historia, máster en Democracia y Política Comparada.

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