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¿Por qué arde
el monte en invierno?

En el último lustro se han producido 212 incendios forestales en Navarra, de los que 88 han ocurrido en invierno, de diciembre a marzo. Menos preparación para la campaña de invierno, la falta de prevención y la pérdida de ganado como desbrozador natural del monte son algunas de las razones que provocan que el monte arda, incluso en los meses más fríos. Y la acción del hombre: el 30% de los incendios de invierno en Navarra son intencionados.

Foto: Jesús Garzaron

Siete y media de la tarde y el monte del Baztán empieza a arder en dos puntos diferentes. Los dos fuegos, intencionados. Ambos incendios se llevaron por delante 47 hectáreas calcinadas, 35 de ellas de superficie arbolada, además, perteneciente a un Espacio Natural Protegido (ENP).

Este podría ser el relato de cualquier verano. Sin embargo, hablamos del 26 de diciembre de 2015, en plenas Navidades.

A pesar de que la mayoría de incendios forestales se presuponen en época estival, el invierno supone un punto trágico para el monte navarro. De los 212 fuegos forestales producidos desde 2010 hasta enero de 2016, el 42% se han concentrado entre los meses de diciembre y marzo. 

Gran responsable de estos datos fue el año 2012, un periodo grave para Navarra en cuanto al número de incendios. Un año negativo también en el resto del territorio español, con los incendios más devastadores del siglo. En 2012, además, 6 de cada 10 ocurrieron en los meses de invierno. Mientras, en el resto de los años analizados, la proporción de fuegos invernales se sitúa en 4 de cada 10.

Si bien es cierto que los incendios de invierno son importantes en cantidad, por lo general también son de poca gravedad: en el 70% de los incendios del último lustro no se superaron las diez hectáreas calcinadas. A pesar de ello, destacan dos fuegos de mayor envergadura. Los dos, producidos en diciembre del año pasado en Igantzi y Arantza, con 263 y 157 hectáreas calcinadas, respectivamente.

La importancia de estos dos incendios fue tal que, aunque la cantidad de incendios invernales se mantuvo en la treintena habitual, la gravedad de estos dos fuegos provocó que solo en diciembre de 2015 ardieran tantas hectáreas como en el resto del año en terreno navarro.

3 de cada 10 incendios de invierno son intencionados

30 de los 88 incendios de invierno fueron intencionados, según datos del Área de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra. El año 2015 destaca en la serie temporal por ser el más grave: en seis de los diez fuegos declarados en invierno hubo intencionalidad humana. Rompe con la tendencia del resto de años analizados, donde la proporción se sitúa en torno a 3 de cada diez incendios intencionados.

Aunque los incendios de invierno no sean fuegos muy graves en cuanto a hectáreas calcinadas, la intencionalidad los transforma virulentos por dos razones principalmente: por crear varios focos simultáneos contra los que luchar y por ser mucho más impredecibles. Así lo resume Juan Miguel Villarroel, Gerente de la Asociación de Propietarios Forestales ‘Foresna’.

«Los incendios intencionados son muy difíciles de controlar, son como pequeñas bombas de relojería», afirma Villarroel. Además, destaca que es muy «complicado encontrar y acusar a los culpables y la situación se resume a ‘¿me has pillado? No’. O pones cámaras por todo el monte o no vas a pillar al culpable» y, además, es difícil probar la autoría del fuego».

Los datos corroboran esta realidad, ya que solo un 4% de los incendios que se han provocado en Navarra ha terminado con una sentencia condenatoria. Así se desprende de las Memorias Anuales de la Fiscalía de Navarra disponibles, de los años 2014 y 2015. Durante esos dos periodos se abrieron 50 procesos por incendios forestales: de ellos, solo dos finalizaron con una sentencia condenatoria. Entre los últimos condenados se encuentran los dos ciudadanos de Tafalla, culpables del incendio que arrasó más 267 hectáreas en Falces durante el verano de 2010. Su sentencia llegó cuatro años más tarde, en marzo de 2014: tres años de prisión por provocar un incendio al quemar restos pese a «conocer que hacer fuego en ese lugar estaba prohibido».

88

de los 212 incendios del último lustro se han producido en invierno

Solo hay culpable para cuatro de cada cien incendios intencionados

A: LUIS CARMONA.
F: 26-08-2016.
LUGAR: Inmediaciones del embalse de Artajona y Canal de Navarra; Añorbe y Artajona.  
PERSONA: . 
TEMA: Incendio forestal Zona Media, entre Tafalla, Pueyo y Artajona.; Frente de Añorbe y Artajona.
Vecinos de la zona contemplan el fuego declarado en Tafalla en verano de 2016 desde el embalse de Artajona. Foto: Luis Carmona

"Estamos menos preparados en invierno para abordar los incendios forestales"

Aunque la intencionalidad es un agravante a la hora de extinguirlos, también se suma la menor preparación de efectivos para la temporada de invierno por ser una época en la que los incendios forestales no parecen ser la tónica diaria. «Estamos menos preparados en invierno para abordar ese tipo de incendios porque las campañas de extinción de incendios se preparan para verano… en definitiva, la preparación que se tiene en verano no se tiene en invierno», afirma Villarroel. «Se hacen los contratos en verano, se prepara la maquinaria para verano…», añade.

El Cuerpo de Bomberos de Navarra, dependiente del Gobierno foral, cuenta con dispositivos de refuerzo para atender las distintas campañas de incendios y los datos avalan la mayor preparación en temporada veraniega. En los meses de verano se encuentran activados cinco dispositivos de refuerzo en todo el territorio navarro: Pamplona, Tudela, Estella, Tafalla y Sangüesa. En temporada de invierno tan solo se encuentra un refuerzo situado en Oronoz.

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El 40% de los incendios en el Baztán es intencionado

Oronoz es la base de Bomberos de Navarra más cercana a una de las zonas más críticas de la comunidad: el Baztán. En esta región, a pesar de destacar por ser zona de monte y húmeda, se concentra una gran cantidad de incendios forestales durante el invierno. La quema de pasto es responsable de la gran mayoría de los fuegos en esta zona, si bien destaca que el 40% de los fuegos de invierno en esta zona son intencionados. El peor año de los analizados fue 2015, cuando 12 de los 13 incendios de invierno fueron intencionados.

A pesar de la gravedad de las cifras, «la siniestralidad de incendios en Navarra no es mucho mayor comparada con la media española», puntualiza Villarroel. Sin embargo, el experto en prevención sí reconoce que «se producen más incendios en invierno aquí que en otros lugares. Es algo que ocurre en otras zonas del Norte, como en Guipúzcoa». La explicación principal es que «los inviernos secos traen consigo la desecación vegetal, de la que apenas nos damos cuenta. Pero ese monte, aunque sea en invierno, está seco y al llegar una causa externa como una chispa o similar, prende con más facilidad». Prevenir y concienciar, por un lado, y reavivar la actividad limpiadora natural en los bosques son las soluciones que se plantean para evitar la destrucción del monte navarro.

A: EDUARDO BUXENS
F: 25 AGOSTO 2016
L: AÑORBE , PARQUE EOLICO
T: INCENDIO FORESTAL ENTRE TAFALLA, ARTAJONA Y AÑORBE

Reactivar el monte para salvarlo

La prevención y la gestión de los montes es fundamental para evitar que ocurran fuegos. Villarroel afirma que «sería interesante poner en una balanza lo que cuesta extinguir un incendio y lo que cuesta gestionarlo convenientemente». A nivel económico, apunta, es mucho «más económico prevenir que curar» las heridas del monte.

A todo ello se une la desaparición de los limpiadores humanos y naturales del monte. «Aunque creamos que el monte es de todos, tiene dueños, y durante muchos años han sido ellos quienes se han encargado de gestionarlo y de limpiarlo. Ahora, con el abandono de las zonas rurales, también se ha paralizado esta limpieza». Además, han desaparecido progresivamente los desbrozadores naturales: la ganadería, que ha perdido una importancia sustancial, sobre todo en zonas de montaña.

incendios_forestales_navarra_ganaderia

Desde 2006, Navarra ha perdido un 30% de población ovina. En el caso del vacuno, ha crecido en 4.000 cabezas. Y la caída en la actividad ganadera repercute directamente en el estado de los montes. «Ahora si vas al monte no hay ni la mitad de actividad, no hay caballos o cabezas de ganado que se coman el pasto», apunta Villarroel. Ahora, con menos cabezas de ganado en la zona, «las plantas crecen sin control, de una manera anárquica» por lo que se encuentran mucho más juntas, y provoca que, en caso de incendio, el fuego salte de unas plantas a otras con facilidad. Se une el abandono de las zonas rurales para favorecer las urbanas. Ello implica que «transiten menos personas por los montes y los caminos se cierren porque ya nadie los trabaja».

A pesar de que Villarroel destaca la «buena gestión de los montes que hay en Navarra» destaca que «no existen políticas estratégicas forestales, ni regionales, ni nacionales, ni tampoco a nivel europeo y es algo que en algún momento el Gobierno de Navarra tiene que hacer».

Aquí puedes consultar todos los incendios ocurridos en Navarra desde el año 2010. En rojo, los intencionados. En verde, aquellos causados por otro motivo. Haz clic sobre cada punto para más información.

Descarga de datos. Incendios 2010-2015

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