La invisibilidad de los inmigrantes en la política

Los inmigrantes son invisibles en la política

Imagine que casi una de cada diez personas en edad de votar no tuviera voz para conformar los parlamentos que le representan. Mejor no lo imagine, ya que es una realidad: la de los 45.000 inmigrantes mayores de edad que residen en Navarra. Tan solo los nacionalizados, los ciudadanos comunitarios y de otros 12 Estados pueden hacerse oír, pero solo en las elecciones municipales.
Ana Isabel Cordobés | Edurne Navarro

Silvia Rosa Velasquez fue concejala en el Ayuntamiento de Burlada durante ocho años. Nació en Perú, pero lleva más de treinta años residiendo en España. Silvia es una excepción, ya que representa uno de los muy contados casos de inmigrantes que, además de poder ejercer su derecho a voto, han sido o son representantes políticos.

La vigente Ley Electoral deja sin hablar en las urnas en Navarra a casi una de cada diez personas mayores de edad. En la Comunidad foral viven 45.070 personas de nacionalidad extranjera de más de 18 años. Se trata del 8,6% de la población total residente en Navarra con edad legal para ejercer su voto.

España tan solo posee acuerdos de bilateralidad con doce Estados, además de los otros 26 países miembros de la UE. Los inmigrantes residentes en España y procedentes de Bolivia, Cabo Verde, Chile, Colombia, Corea, Ecuador, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago o de alguno de los 26 países de la comunidad europea tienen voz solo en las elecciones municipales. Y adquirieron este derecho en el año 2012.

Estos acuerdos dejan fuera a algunas de las comunidades más importantes en Navarra como los marroquíes, que cuenta con más de 10.000 personas. Quienes no pertenecen a alguno de los 38 Estados con acuerdos con el Gobierno español tan solo tienen una vía para elegir. También es la única vía para ser elegidos: adquirir la nacionalidad. Este fue, de hecho, el único camino para hacerse oír hasta 2012.

Pueden votar inmigrantes de 39 nacionalidades y solo en elecciones municipales

"Los inmigrantes debemos ser tan responsables como los españoles"

También fue la opción escogida por Silvia Rosa Velasquez para poder ejercer su fuerza política. Una fuerza que venía de antaño. “En Perú siempre fui la delegada de clase», afirma. Velasquez aterrizó en España para estudiar Derecho en la Universidad Complutense de Madrid hace tres décadas. Y de ahí, pasó a vivir en Navarra.

«Al llegar a Navarra me vinculé con movimientos políticos y estuve en UGT trabajando en proyectos de igualdad de género e inmigración”. Confiesa que le gusta todo lo que sea buscar la igualdad y la justicia. Quizá por ello hoy es abogada y atiende en su despacho a personas extranjeras que necesitan asesoramiento para obtener documentación y realizar trámites burocráticos. Fueron su activismo y su constante movimiento político los que le pusieron en la lista de PSN para las elecciones municipales de 1999.

En las elecciones de 1999 consiguió salir elegida y ocupó en el Ayuntamiento de Burlada la Concejalía de Asuntos Sociales. “Me ofrecieron ir en las listas de PSN y, si salía elegida, podría dedicarme al ámbito que más me gustaba, todo lo social”. A pesar del entusiasmo que le produjo poder ser representante política, tenía sus reservas para declarar un ‘sí’ definitivo. “Cuando me lo ofrecieron, ETA había estado en medio de una tregua, pero la tregua se acabó. Además, un año antes habían asesinado a Miguel Ángel Blanco”. Pero aceptó.

Silvia Rosa fue concejala en el Ayuntamiento de Burlada desde 1999 a 2007

"He vivido once años acompañada por dos escoltas y en coche oficial. Mi nombre apareció en las listas de ETA"

Fue concejala desde 1999 hasta 2007 y confiesa abiertamente que no se arrepiente de su decisión, pero su relato se paraliza a momentos cuando habla de su vida desde el año 1999 hasta 2011, con el cese de la actividad de ETA. “He tenido que vivir once años acompañada por dos escoltas y moviéndome en coche oficial porque en alguna ocasión venía mi nombre en las listas de ETA”. El nombre de Silvia Rosa Velasquez apareció entre los cuatro USB en posesión del Comando ‘Hego Haizea’, desarticulado en el año 2008. Que su nombre estuviera ahí le llevó a personarse como acusación particular en el juicio a este comando. “Me ofrecieron algunas actuaciones, pero decidí asistir como representación propia aprovechando que soy abogada. Solo quería ver la cara a aquellos que quisieron matarme”.

Aboga por llevar la política, la responsabilidad y la filosofía de los derechos y los deberes a todos, con independencia de su origen. “A los inmigrantes siempre les digo que deben reclamar sus derechos, pero ojo, que todo derecho conlleva una responsabilidad. Les insisto en que deben ser tan responsables como los españoles, ni más ni menos”.

Apela a la convivencia y al respeto. Unos días antes de que Trump se proclamara Presidente de los Estados Unidos, Velasquez conversaba con este diario y afirmaba que «debemos tener miedo de estas consignas que llaman a rechazar a personas que han nacido en otro territorio». Cuando alguien duda de su implicación con el país, Silvia les responde, de manera rotunda, que “quizá, por años, sea más española que esa persona, puesto que llevo más de treinta años viviendo aquí”. Desde su posición, observa los cambios que a nivel internacional está experimentando la política, con la llegada de rostros inmigrantes y lo analiza desde la normalidad. “Sin ir más lejos tenemos a Anne Hidalgo, alcaldesa de París, pero procedente de España. El alcalde de Londres es de origen pakistaní, o el mismísimo Obama. Esta realidad tendría que dejar de sorprendernos ya”.

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