GLOSARIO
IÑAKI Y ERIKA

Saray y José: “dejamos a nuestro hijo ser quien es”

Cuando su hijo no pasaba de los dos años, Saray y José recibieron un mensaje claro de su hijo: K. no era una niña. El pequeño aprendió a hablar y a reivindicar casi al mismo tiempo. “Nos decía: yo niño como el aita, yo niño como otros niños”, recuerda Saray, su madre. Y recibió de sus padres el mensaje que le permitió ser quien es hoy: “le dejamos ser quien es”.

La manifestación del niño de su sexo sentido comenzó desde bien pequeño. “Yo quiero tener el pelo corto como el aita”. Ésas fueron sus expresiones verbales, que comenzaron con tan solo dos años, hasta que llegó la demostración definitiva. “Un día, cuando salió de la escuela infantil, se metió las manos en los bolsillos y sacó unos mechones de pelo”, relata su madre, Saray. El pequeño se había cortado el pelo con las tijeras de la escuela. Desde entonces también el pelo de K. es corto, como el de su aita.

Aquí comenzó la nueva etapa del niño en todo su entorno: hermanos, resto de familia y colegio. Saray y José tienen dos hijas más. Intentaron explicarles la situación “de la mejor manera posible”, reconoce José, su padre. “La pequeña lo entendió bastante bien”; a la mayor, por su parte, “le costó un poco más, pero en cuanto le explicamos la situación no hubo ningún problema”. El resto de la familia lo tenía muy interiorizado: “decían que desde pequeño ya le habían visto como un chico, así que fue bastante natural”, dice José.

El niño comenzaba a reclamar más y más cosas al pasar al colegio: comenzó a demandar ropa de niño. En medio de la educación social, instaurada en la división eterna entre lo masculino y lo femenino, K. también identificaba los juegos que eran “de niña”. Y los rechazaba. “Desde que comenzó a andar sus juegos han estado relacionados con el rol masculino, como se les denomina”, recuerda Saray. Su forma de expresarse era más natural, más abierta, más directa, amparada en la inocencia de la edad infantil y reforzada por la libertad de la que gozan los niños.

K. “ha tenido todo muy claro desde muy pequeñito”, admiten sus padres. Y se ha encontrado con un entorno que ha reaccionado con total naturalidad. “En casa, sus hermanas y el resto de la familia lo han visto siempre así, como un niño”, refuerza Saray. A pesar de que todo su círculo familiar se ha involucrado en hacer el proceso un poco más sencillo, “al principio necesitamos un poco de asesoramiento, porque no entendíamos qué era esto”, reconoce el padre. Encontraron a su lado a Iñaki Goñi, sexólogo colaborador de la Asociación Chrysallis, que reúne a familiares de menores en situación de transexualidad.

Aunque admiten que “el camino ha sido fácil”, también han encontrado alguna traba. “Con cinco años, mi hijo estaba obsesionado con que le iba a salir pene”, cuenta Saray. En ese momento, reconoce, no sabían “dónde ir ni qué hacer, así que decidimos ir a la pediatra”. Allí, en la consulta, se encontraron falta de información por parte de los profesionales que atendían a su hijo. “Desde allí nos derivaron a salud mental, cuando la transexualidad no es ninguna patología ni trastorno mental”. Saray Barcos achaca esta desafortunada respuesta a la falta de formación, aunque admite que la pediatra de su hijo “ha asistido después a charlas formativas, para ayudar a K. y a otros niños en su misma situación.”

En el departamento de salud mental se encontraron con “un psiquiatra maravilloso, al que no le importó la identidad del niño”. Junto al psiquiatra pudieron indagar más en todo el proceso que llevaba el pequeño en su interior. “Su psiquiatra le ha tratado siempre como un niño; desde el principio dijo que se trataba de un caso de identidad”.

A pesar de que remarcan el proceso de absoluta normalidad y facilidad, su hijo sí pasó por momentos de agresividad, de enfado continuo… “Mi hijo no entendía qué le pasaba en su interior, por qué él era diferente”. Sin embargo, esta etapa ya pasó y el pequeño ahora disfruta de su infancia, con unos compañeros que fueron “los que menos preocupaciones tenían, lo veían así y siempre le habían visto como uno más”. Saray recalca el apoyo recibido también por “los padres de otros niños, los profesores y la directora del centro” donde su hijo cursa sus estudios.

En medio de este proceso de reconocimiento de la identidad los padres juegan un papel fundamental. Son los encargados de mostrar el apoyo, de visibilizar su situación y de buscar manos que ayuden en este proceso. En el caso de K., ha encontrado una familia que le ha permitido expresarse. “Le hemos dejado desde el principio ser quien es”, admite José, su padre. Eso les ha permitido saltarse uno de los pasos que, casi siempre, ocurren en estos casos: el del duelo.

El duelo entendido como una despedida a la identidad anterior asignada para dar la bienvenida al hijo o hija acorde con su sexo sentido. Sin duelo, y con su hijo plenamente inmerso con la identidad sentida, resumen estos años como “un camino muy bonito y muy fácil”.

SARAY Y JOSÉ
NORA

Iñaki Goñi y Erika Salvatierra: “La transexualidad no es una enfermedad”

A pesar de los avances en materia de información y tratamiento, los expertos se ven en la obligación de recordar cada poco que “la transexualidad no es una enfermedad”, inciden Iñaki Goñi y Erika Salvatierra. Ambos son sexólogos y colaboradores de la asociación de familias de menores en situación de transexualidad Chrysallis.

Su función en estos procesos es fundamental. “Acompañamos a las familias, les tranquilizamos ante una situación que es desconocida para muchos”. Además, siguen los casos desde el principio hasta el abordaje, en caso de que lo haya. El abordaje se define como el proceso por el que la persona en situación de transexualidad da a conocer a su entorno esta realidad. Estos abordajes se dan “en el ámbito escolar, laboral, familiar y social”. Aquí, su figura es esencial, sobre todo “en casos en los que hay conflicto”, reconoce Goñi.

Iñaki y Erika admiten que el abordaje, en general, es mucho más sencillo entre los más pequeños. “Están menos contaminados por las ideas sociales”. “Ellos solo ven a un compañero o compañera, no miran a los demás en función de sus genitales”, admite el experto. Por contra, “los mayores estamos mucho más contaminados, nos cuesta más, pero nos encontramos adultos que lo asumen con total naturalidad”. Y lanza un mensaje claro: “Debemos aceptar todos los casos desde el punto de vista de la diversidad”. Ambos inciden varias veces en el mismo ángulo: educar en la diversidad es la base de todo.

La manifestación del sexo sentido comienza “desde pequeños”, aunque “hay casos en los que se da mucho después”. Hay un punto esencial en la vida de los pequeños: el de la adquisición del lenguaje, ya que es “un momento clave para expresar quién se siente el niño o niña”, explica Goñi. “El juego y la vestimenta también sirven para exteriorizar el sexo sentido”, completa Erika.

En el ámbito familiar intentan informar y tranquilizar. Los padres llegan con muchas preguntas: “¿Qué está pasando con mi hijo o mi hija?, ¿qué debemos hacer? Necesitan un diagnóstico”, comenta Erika. Lo importante, incide, es “sentarse a hablar con los niños, dejarles expresarse y escuchar” porque “son sus hijos e hijas quienes les están dando el diagnóstico” con sus demandas y su forma de actuar, aunque cada caso sea diferente. Del mismo modo, la Ley Navarra reconoce la diversidad, no solo en la sociedad, sino entre los casos de transexualidad.

“No todas las personas viven su transexualidad de la misma forma, por lo tanto no es un colectivo en el que se deba intervenir de una forma homogénea, y en este sentido, esta Ley Foral es sensible a esa diversidad, y reconoce la necesidad de establecer unos criterios médicos, sociales y psicológicos individualizados y centrados en cada persona”. Ley 12/2009


Loratuz, una red de diversidad

En el ámbito escolar, cuatro centros de Navarra se han acogido a la red Loratuz (“floreciendo”, en euskera): la Ikastola San Fermín (Cizur Menor) y los colegios públicos Ohianzabal (Jauntsarats), Virgen Blanca (Huarte) y Patxi Larrainzar (Pamplona). Estas escuelas tienen como uno de sus ejes educativos el de la diversidad y comparten todos ellos “tener entre sus alumnos a personas en situación de transexualidad”, explica Goñi. La red Loratuz ha creado una plataforma virtual para posibilitar la comunicación entre los centros participantes, que abarca a Navarra y País Vasco, para aprender de la experiencia de otros, plantear dudas y compartir las diferentes situaciones vividas y la forma de enfrentarlas en cada centro.

“Esta red nos ha dado la lección de la importancia de la colaboración, nos ayudamos entre todos y todas”. La red Loratuz nació en enero de 2016 como una iniciativa de la Asociación de familias de menores transexuales Chrysallis Euskal Herria. Su objetivo: “Hacer posible que los centros escolares sean también un lugar idóneo en el que los menores en situación de transexualidad puedan florecer”. Goñi expone la importancia de los centros escolares en estos procesos ya que son “el ámbito de referencia para los menores, junto al familiar”.

De este esfuerzo educador ha nacido una guía visual y docente, que está sirviendo de apoyo a especialistas, familias y centros escolares. En apenas un mes desde su lanzamiento, la guía, creada en castellano y euskera en un inicio, ya se ha traducido también a gallego, catalán, inglés, italiano, francés y alemán. “Hay niños con vulva y niñas con pene” son algunas de las enseñanzas de este material.

“Los cuentos y las unidades didácticas son esenciales para explicar a los pequeños esta realidad”, apunta Erika Salvatierra. “Hemos tenido casos en que algunos niños no lo entendían y, tras contarles un cuento cuyo relato era sobre diversidad, nos han dicho ‘ya está, ya lo entiendo’”. Porque lo esencial es ayudar a los niños “ya que todos tienen derecho a vivir su infancia”, puntualiza la sexóloga.

También intentan eliminar ideas instauradas en la sociedad o en el lenguaje común, como la idea del “cuerpo equivocado”. Erika Salvatierra remarca que “ningún ser humano nace en un cuerpo equivocado”. Solamente hay que “adaptar el cuerpo con el que se ha nacido al sexo sentido. Lo que puede llegar a ser equivocado es la mirada que se hace sobre ese cuerpo”, aclara la experta. Para ello, de nuevo, instan a la educación.

A nivel legislativo, la Ley Foral 14/2015, la Ley de Igualdad, establece que en los centros escolares será obligatoria la asignatura de educación afectivo-sexual. “Las leyes están, se supone que existen para cumplirlas”, explica Goñi, que cuestiona al mismo tiempo su puesta en marcha. Sin embargo, reconoce que es sencillo abrir nuevos caminos para ”educar a nivel escolar sobre los sexos a los pequeños y jóvenes”.

“Desarrollará la asignatura de educación afectivo-sexual y prevención de la violencia de género en todos los niveles educativos y diseñará un plan de coeducación de desarrollo obligado en cada centro”. Ley Foral 14/2015

Aunque aún quedan flecos sueltos en materia de educación en la diversidad, Iñaki Goñi destaca los avances implementados en los colegios. “Por ejemplo, los centros están reflexionando sobre cómo se asignan los espacios de los vestuarios, los espacios de los baños…”, explica. “Son pequeños pasos que vemos como algo muy positivo”, concluye.

IÑAKI Y ERIKA
LAS LEYES

Nora Gómez: “De puertas hacia fuera era un hombre, pero en mi habitación era ‘yo’”

La llamada de Nora llegó cuando el franquismo se respiraba en el ambiente, de manera plomiza. Esa llamada, que tardó más de tres décadas en responder, aterrizó en medio de una sociedad que no estaba preparada para lo diverso, lo novedoso, lo diferente. Nora Gómez Carrión ha sido Nora casi toda su vida, aunque terminó de nacer hace cuatro años, a pesar de tener 58. Hasta entonces Nora vivía ambivalente. “De puertas hacia fuera era un hombre, pero en mi casa, en mi habitación, era quien yo era”. En su soledad era Nora, se sentía Nora.

La transexualidad se define como la diferencia entre el sexo asignado a la persona por otros al nacer y la identidad sexual o de género que la persona siente y manifiesta. Solo en Navarra hay medio centenar de casos que han pasado por la Unidad Navarra de Transexuales e Intersexos (UNATI) del Servicio Navarro de Salud. Este centro, dependiente del servicio de Endocrinología, se creó en mayo de 2011 y aglutina en la actualidad a cinco profesionales de distintas especialidades: un psiquiatra, una psicóloga, una educadora sexual, una enfermera y una endocrina.

“Desde que tengo uso de razón sé que me sentía mucho mejor con ropa de mujer”, admite Nora. Cuando creció, las dudas comenzaron a llegar: “¿Esto me pasa a mí sola o qué?”. Su casa, repleta de mujeres -Nora tiene siete hermanas- no estaba preparada para recibir aquella noticia. “Yo tenía un padre machista, entonces te puedes imaginar. Esto era un secreto que yo tenía”.

La sociedad en la que se enmarca su historia tampoco era la idónea. “En aquel momento si te mostrabas como algo diferente, la ley de vagos y maleantes estaba allí”, reconoce Nora, “te daban un pequeño susto en el calabozo y espabilabas”. Con esta situación, no le quedó otra que vivir su identidad de manera duplicada. Sus máximos anhelos llegaban cuando “veía a Bibi Ándersen en la televisión, con todos sus cambios… ahí pensaba ‘eso es lo que yo quiero’”.

Su familia no lo ha sabido “hasta ahora, cuando he salido del armario, como se dice”. No comenzó su camino hasta que no descubrieron su secreto en casa. Nora estuvo casada 28 años y fue su pareja quien destapó todo y solo entonces lo contó, también a su hijo. “Mi ya exmujer encontró todo lo que tenía para sentirme “yo” en mis ratos libres. Ese fue el momento decisivo”. Desde ahí, pidió ayuda a asociaciones LGTBI que le ayudaron “a saber qué es lo que realmente ocurría”.

Después llegó todo el proceso en la UNATI, donde Nora comenzó su andadura de años de hormonas, visitas al psicólogo, a los endocrinos… Todo para conseguir el primer paso: el cambio de nombre en todas las instancias oficiales. “Para aparecer en el DNI como Nora tuve un proceso de dos años de hormonación y de seguimiento trimestral con el equipo médico”, aclara. Es así como lo establece la Ley vigente.

El último estadio en el proceso de cambio físico ha sido una vaginoplastia realizada en Tailandia. ¿Por qué Tailandia? En España, la única unidad encargada de este tipo de operaciones se encuentra en Málaga “y allí no daban garantías de que la operación fuera exitosa”. Sin embargo, en el país asiático “tienen un 99% de fiabilidad en la operación. En Tailandia operan cada día a dos personas de cambio de sexo, en Málaga operan cada dos meses”. Y pregunta, para responderse: “Si en un sitio no te dan todas las garantías y en el otro sí, ¿dónde vas?” Sus casos cercanos corroboran el éxito de la operación. “Tengo conocidas que llevan cuatro, cinco, seis operaciones... y es un desgaste brutal”, explica.

Nora además ha sido una de las primeras en comprobar las lagunas en la Ley de transexualidad de Navarra. La Ley Foral 12/2009 establece que “se podrán derivar determinados tratamientos e intervenciones concretadas en esta Ley Foral a hospitales públicos o privados que cuenten con un servicio especializado en la reasignación quirúrgica de sexo y ofrezcan los estándares de calidad adecuados” y será el Servicios Navarro de Salud-Osasunbidea quien correrá con los gastos de operaciones, desplazamientos o estancias. “El Gobierno foral se negó a pagar mi vaginoplastia porque la hice en Tailandia, pero, al amparo de la Ley, debían correr con los gastos”. Finalmente, tras meses de litigios, Nora ha conseguido una ayuda de 8.000€ por parte de la administración foral, que cubre únicamente la vaginoplastia.

Su proceso sigue, de hecho, porque la hormonación será de por vida. Antes de la operación genital vino la depilación facial. Y, antes de todo, consultas y más consultas de psicólogo en psicólogo, comprobando que todo iba bien. Y aún queda otro de los grandes pasos: la operación en la voz.


Un sueño: Jugar la liga femenina de hockey

Pero no solo ha avanzado en el terreno físico, psicológico y social. El ámbito deportivo es, de nuevo, otro de los refugios de Nora. Nora ha practicado deporte toda su vida: primero, llegó el atletismo; después, el hockey. Aunque entró más por curiosidad que por verdadero interés, escaló hasta las más altas cotas deportivas y llegó a pertenecer a la Selección Nacional masculina de hockey sobre hielo. Pero con el proceso de cambio tuvo que abandonar toda práctica deportiva: “Estuve ocho años sin hacer nada de deporte”.

Después de este parón deportivo “durante el proceso de cambio físico”, asistió con su hijo a un partido de hockey sobre hielo como aficionada, y “el entrenador me sugirió jugar en el equipo femenino”. Así, volvió a calzarse los patines e ir a la pista a entrenar hasta que el 23 de abril en las pistas de Itaroa (Huarte) se abrió un nuevo capítulo en la vida de Nora: el de volver al hockey. Tras la emoción de retornar al deporte, tiene un sueño para la próxima temporada: “Jugar la liga femenina”, admite con emoción.

Ahora es plenamente feliz, aunque tuvo que pasar tres décadas viviendo “en estéreo”, como reconoce. “Sufrimos mucho” y pide que “antes de criticar a una persona que pasa por este proceso, que se lo piensen”. Su experiencia misma sirve para explicar la dureza de su vida: “Es vivir con una demostración al exterior de una manera, mientras tus pensamientos y sentimientos funcionan de otra. Es muy difícil ponerse en nuestra piel”.

NORA
GLOSARIO

Una Ley pionera... que necesita actualizarse

Navarra cuenta con el privilegio de haber sido pionera en legislar en torno a la transexualidad. Además, su marco normativo es el más avanzado de España respecto al reconocimiento y sensibilización sobre transexualidad. La Ley, aprobada en el año 2009 con el apoyo de todos los grupos parlamentarios salvo UPN, supone un marco de apoyo para las personas transexuales. El marco normativo navarro también está sirviendo como cimiento para otras legislaciones autonómicas en España.

Uno de los puntos fuertes de esta legislación fue la creación, en mayo de 2009, de la Unidad Navarra de Transexuales e Intersexos (UNATI), que atiende en la actualidad a 35 adultos y 16 niños, de entre cuatro y 16 años. Gracias a ella, Nora ha podido disponer de endocrinos, psicólogos y médicos especializados que han seguido y siguen aún su proceso.

“Es una ley pionera, pero estamos en el 2016 y a nivel de menores requiere de una revisión y adaptación”, critica Iñaki Goñi. Aquellas personas transexuales menores de edad dependen de sus padres, madres y tutores, pero “la Ley marca que hasta que no eres adulto no puedes cambiar el sexo que te asignan al nacer”. Lo que la legislación sí permite cambiar es el nombre de la persona, lo que se califica como una trampa, un parche “porque estos menores, aun siendo menores, tienen muy claro cuál es su sexo y no se les reconoce”, recalca Goñi. Por ello, K. aún no tiene reconocido el sexo masculino, pero sí ha podido cambiar de manera oficial su nombre.

Además, faltan ámbitos donde actuar “porque la transexualidad es una realidad”. Goñi considera esencial “abordar la educación a todo los niveles, como profesores, personal de cocina o educadores dentro de los centros escolares; también personal médico, psicólogos y psiquiatras…” Porque en la transexualidad “el Estado aún tiene mucho por hacer”, concluye Goñi.

Todos los implicados reconocen la valentía de quienes realizaron esta ley pionera, pero piden que no quede en el olvido y “que se desarrolle” aún más, incide Goñi. Ahora la labor es poner en marcha un grupo de trabajo para ello, para que la ley se cumpla. La asociación Chrysallis Euskal Herria y otros colectivos LGTBI de Navarra ya han mantenido reuniones con las instituciones navarras. En enero de este año, se reunieron con la mesa del Parlamento de Navarra. Estos, por su parte, se comprometieron a darles un mayor apoyo ante una realidad cada vez más presente.

Por el momento, ha sido el Ayuntamiento de Pamplona quien ha dado un paso decisivo para el colectivo LGTBI de la ciudad. El consistorio pamplonés ha cedido un local (en la calle San Gregorio, 28) para la creación de un centro de información LGTBI. Además, se ha comprometido a aportar una ayuda económica “que permitirá tener a dos especialistas” en la oficina, explica Nora Gómez, una de las activistas y portavoces del movimiento LGTBI en Pamplona. Desde este local aportarán información a todos los ciudadanos que lo requieran, realizarán “labores formativas” y servirán de apoyo y de consultorio para todo quien lo necesite.

LAS LEYES
SARAY Y JOSÉ

Glosario

Cirugía de “reasignación” o de “cambio de sexo”: Se refiere a las intervenciones quirúrgicas que se realizan a las personas transexuales para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado. La expresión correcta sería cirugía genital.
Drag Queen: Variante del transformismo en el que el sujeto se viste y actúa como una mujer de rasgos y vestimentas exageradas o con referencia a estereotipos muy marcados de feminidad, con una intención cómica, dramática o satírica. Una drag queen habitualmente se manifiesta en espectáculos públicos y más raramente en su vida privada. Ser drag queen en principio, y pese a las identificaciones sociales más habituales, no implica ningún tipo de orientación sexual o identidad de género concreta. El término puede proceder del acrónimo Dressed As Girl o de la referencia a los vestidos recargados utilizados en el burlesque de principios del siglo XX. En algunos ambientes y en referencia al slang se usa el término drag queen para referirse a quienes sienten, viven y representan una feminidad “real” y superlativa en contraposición a los “chicos en pantys” o travestis escasamente feminizados o “no pasables” en público.
Expresión de género: Rol social que adoptamos como manifestación o expresión correspondiente a nuestra identidad sexual. Expresión de la propia definición de la personalidad que cada persona siente en cuanto al sexo propio con independencia de si se corresponde o no con lo socialmente aceptado para su sexo registral.
Identidad sexual: Sexo psicológico subconsciente sentido como propio por cada persona y que le autodefine como hombre o mujer (en ocasiones como las dos cosas o como ninguna).
Género: El conjunto de características adoptadas, social y culturalmente, como expresión y manifestación del sexo de las personas.
Hombre transexual: Hombre a quien al nacer se le asignó el sexo “mujer” en atención al binomio estadísticamente más frecuente vulva/mujer.
Mujer transexual: Mujer a quien al nacer, se le asignó el sexo “hombre” en atención al binomio estadísticamente más frecuente testículos y pene/hombre.
Orientación Sexual: Preferencia sexual de la persona por personas de la misma o diferente identidad sexual. Da lugar a la clasificación entre personas heterosexuales (preferencia por personas con identidad sexual diferente a la propia), homosexuales (preferencia por las personas con la misma identidad sexual: gay o lesbianas), bisexuales (preferencia por personas de ambas identidades sexuales), asexuales y pansexuales.
Transformista: Expresión artística en la que una persona se expresa, comporta y transforma su aspecto. El transformismo usualmente es una práctica teatral o lúdica que no implica una orientación sexual concreta ni identificación con el género que usa para su expresión.
Transexualidad: Diferencia entre el sexo asignado a la persona por otros al nacer, en atención a la combinación estadísticamente más frecuente entre identidad y anatomía genital, y la identidad sexual o de género que la persona siente y manifiesta.

Mi sexo sentido

En la actualidad, hay 65 personas en situación de transexualidad en la Comunidad Foral. De ellos, 15 son menores de edad. Para explorar esta realidad social, Diario de Navarra reúne a varias voces en torno a la transexualidad: Saray y José, padres de K., quien desde los 2 años manifestó su verdadera identidad sexual; Nora, que vivió en silencio su sexo sentido durante más de tres décadas; y Erika e Iñaki, sexólogos encargados de acompañar a las personas en situación de transexualidad.

Descubre las historias a continuación


Saray y José
Su hijo, K., comenzó a los dos años a reclamar su verdadera identidad.
Iñaki y Erika
Sexólogos. Asesoran, ayudan y acompañan a las personas en situación de transexualidad.
Nora
Desde joven supo que se sentía realmente ella si vestía ropa de mujer.
Las Leyes
La ley navarra fue pionera en legislar en torno a la transexualidad.
Glosario
Conoce los conceptos esenciales ligados a la transexualidad.