EL RÉCORD DE UNDIANO
















































"El público tiene que ver
que somos gente normal"


Si para todo el mundo el inicio de la Liga ha resultado un tiempo ilusionante por novedoso, para Alberto Undiano Mallenco (Pamplona, 1973) lo ha sido más. La campaña 2016-17 tiene para Undiano la impronta de una marca, un récord. Ser el árbitro con más partidos arbitrados de la historia del fútbol español. En la primera jornada liguera, antes de saltar al verde al Camp Nou para pitar el Barcelona-Betis, volvió a sentir mariposas en el estómago en su partido 281. La señal inequívoca de que está vivo, y que le queda arbitraje por delante.

¿Recuerda su primer partido?
Como si fuera ayer, y han pasado 16 años. Numancia, 1; Oviedo, 0.

No, no, el primero.
Sí, también perfectamente. Un Berriozar-Iruña. Ganó 4-3 el Berriozar. Fui por probar, iba con la idea de pitar un partido y a casa. Pero me lo pasé muy bien, aunque supongo que hice un arbitraje desastroso. Los entrenadores de los equipos me felicitaron... y hasta ahora.

Toda una vida arbitrando.
Pues sí. De mi primer partido hace casi 30 años, y en Primera llevo 16. Yo empecé por casualidad, porque un compañero de clase me animó, nos apuntamos varios amigos de la cuadrilla, y eso nos fue alimentando la ilusión de todos.

¿Cuándo pasó el arbitraje de ser un hobby a una profesión?
Me acuerdo que Javier Lorente como presidente del Comité Navarro me llamó un día a su despacho. Yo estaba arbitrando en Regional Preferente y pensaba que me iba a echar una bronca. Tuvimos una conversación larga y me dijo que veía condiciones como para aspirar a ser un árbitro de elite en el futuro, que me lo tomara en serio. Entonces cambió mi mentalidad.



¿Pensaba haber llegado hasta aquí?
No, no. Ni mucho menos, es que esto era un hobby. Nunca me había marcado metas.

¿Por?
Porque el arbitraje es un mundo muy complicado, es un embudo que cada vez se estrecha más, yo veía esto como algo impensable. Luego, conforme fui subiendo de categoría... subir con 26 años fue algo increíble.

¿Por qué diez años en Primera División son una vida?
Porque son muchos partidos, y porque las cifras marean. Voy a igualar a Iturralde (281) en el primer partido que arbitre este año, más 125 internacionalidades, más los de Copa... cuando en su día mire todas las cifras seguro que hasta yo me asombro, pero la realidad es que la vida pasa muy rápido.

¿Qué valor le da a los números?
No suelo estar muy pendiente de los números, los medios sois los que recuerdais estas grandes cifras. Supongo que cuando pite el 282 será algo especial porque ya pasaré a la historia.

¿Y los recuerda?
Pues solemos tener memoria selectiva, y mi mujer me suele decir que le sorprende que no me acuerde lo que he comido ayer, pero sí del partido que pité hace 15 años, el resultado y los asistentes con los que iba. No recuerdo todos los resultados, sí la mayoría y las circunstancias.

¿Hay un mejor partido o algo de lo que esté más satisfecho?
No me gusta concretar. Hombre, el primero, el Numancia-Oviedo, o el primero internacional que hice en Dortmund... El debut siempre te marca, porque tienes esas mariposas en el estómago. Al final eres el protagonista de algo que siempre has visto por televisión.

Usted siempre transmite una sensación de tranquilidad en la cancha.
Cuando empieza un partido te olvidas de todo, sea la categoría que sea.

¿Hay un día horribilis en 30 años?
Seguro. Mira la cantidad de penaltis que me he dejado sin pitar, o los que habré pitado sin que fueran... al final ser árbitro es como cualquier otro trabajo en la vida, en el que te puedes equivocar.

¿Ese peor día tiene nombres y apellidos?
Del peor día hablaré cuando me retire del arbitraje, pero todas las temporadas tienes partidos malos. Por eso los árbitros siempre solemos decir que el partido más importante de nuestras vidas es el siguiente a uno en el que lo hemos hecho mal.

¿El fútbol tritura personas por su intensidad?
En el mundo del fútbol la presión es cada vez mayor. Cuando yo comencé había 14 medios de comunicación ahora hay... ¿miles? De un partido hay miles de crónicas, de opiniones. Eso a alguien que tiene experiencia no le afecta, pero a quien es un recién llegado en el fútbol le puede afectar. Hay críticas duras y críticas personales y hay que saber llevarlas. Un árbitro que quiera estar muchos años en el arbitraje de elite tiene que saber aislarse.

Eso no quiere decir que todo te dé igual.
Para nada, pero sí que tienes que saber relativizar. Está claro que no te puedes quedar en una burbuja. Tienes que ver cosas, leer, pero hay que saber ponerlas en su sitio.

¿Lee las crónicas de los partidos que arbitra?
Sin obsesionarme, pero sí que leo cosas. Si estoy viendo la tele y sale algo de mí, no cambio de canal. Trato de hacer las cosas con normalidad, pero sin agobiarme. Con tantos medios que hay es imposible que todo el mundo te ponga bien, o todo el mundo te ponga mal.

Y todo esto elevado exponencialmente con las redes sociales.
Las redes han sido un salto cualitativo para la sociedad, también para el fútbol y el arbitraje. Imagínate que empiezo a leer lo que se dice de un partido. Me podría volver loco.

¿Tiene Twitter?
No.

¿Facebook?
Tampoco. No nos han dado ninguna recomendación, pero el tema de las redes sociales es contraproducente con el mundo arbitral. Yo a los árbitros jóvenes que están en redes sociales les digo que no escriban nada relacionado con el arbitraje que luego les pueda afectar. Cualquier cosa que pongas, se incendia todo rápidamente.

Usted vive más tranquilo sin estar en las redes.
Mucho más, pero un árbitro no tiene que tener redes sociales, o si las tiene nunca debe escribir de fútbol.

Mira atrás, y ¿cuánto ha cambiado el fútbol?
Mucho, en lo deportivo pero también en la parte de negocio. Detrás de todo hay muchísimo dinero, muchos derechos de televisión...

Y eso, aparte de que usted cobre más o menos, ¿en qué lo nota?
Pues quizá no mucho. Pero que el fútbol ha cambiado es una realidad. Ahora se juega de una forma mucho más rápida. Para mí el mayor cambio es la velocidad en todo el juego. La preparación física de los futbolistas es mucho mejor, su calidad es mayor, los campos son mucho mejores, es más fácil trasladar el balón... son factores que hacen de esto un espectáculo. Si ves un partido de hace 10, 15 o 20 años, no es que te aburras, pero no tiene nada que ver. La velocidad ahora es otra cosa. Antes a un futbolista le llegaba un balón, lo paraba, miraba, pensaba y actuaba. Ahora es todo automático, el control, el pase... y que todo sea más rápido hace que para el árbitro la exigencia sea mucho mayor.

También tiene que pensar más deprisa.
Sí, claro. En FIFA nos dicen siempre que tenemos que ir one step before, un paso por delante del futbolista en la jugada. Tienes que estar contínuamente pensando antes de que suceda lo que pueda suceder.

¿Acaba los partidos reventado?
En teoría nosotros tenemos que acabar los partidos bien, que puedas pensar, y no es fácil. Ahora en un partido se hacen 12 o 13 kilómetros a una intensidad grande. Se trata que después de hacer diagonales muy rápido, tengas la capacidad de ver la jugada y decidir bien en décimas de segundo.

¿Y cómo se prepara?
Nosotros tenemos nuestros preparadores físicos, nuestros entrenamientos (pulsaciones, intensidad, etc) está monitorizado aquí en España y en UEFA y saben perfectamente qué hemos hecho y dónde. Eso antes no era así.

¿Cuánto entrena?
Depende de que tenga uno o dos partidos a la semana. Pero en una semana normal, seis días. Corres, hacer gimnasio, un trabajo preventivo de lesiones... la carga y el nivel de trabajo es el de un futbolista de Primera. O más, porque tenemos más años y necesitamos más. Hay que cuidar la alimentación, y el peso, porque hay controles regulares de peso y porcentaje graso. Son cosas que la gente no sabe. Todo el mundo opina de los árbitros, pero nadie sabe el trabajo que hay detrás de un partido.

¿Cuántas horas le mete a un partido?
Muchas. Hora y media o dos horas de físico al día. Y en visionado de partidos, revisión de reglas son muchas horas. Es mi trabajo. Veo mis partidos, los de otros compañeros, preparo las circunstancias que me voy a encontrar y se las comento a los auxiliares. Antes era una charla de cinco minutos antes de salir. Ahora durante toda la semana veo vídeos y jugadas. Qué tipo de juego tienen, cómo defienden los córners, qué jugadores dan más problemas... salimos al campo con la máxima cantidad de información posible de lo que nos podemos encontrar, pero sin que esa información te condicione. Porque al final un partido es como un melón, hasta que no lo abres, no sabes cómo te va a salir. Ser árbitro es un trabajo, y a mí me exige estar entre 130 o 140 días al año fuera de casa.

¿Qué es lo más duro de ser árbitro?
Tener que dejar a la familia tanto tiempo. Yo no he visto nacer a ninguna de mis dos hijos, me he perdido cumpleaños... Y luego cuando las cosas no salen eres un poco el muñeco del pin-pan-pun de la crítica. Pero el 99,9% de los momentos del arbitraje son muy gratificantes. Creo que soy un privilegiado, porque trabajo en lo que me gusta.

Escuchándole, da la impresión de que la gente no sabe quiénes son los árbitros.
Pues sí.

Pero ustedes tampoco hacen mucho porque les conozcamos.
Tiene razón. Respecto a los medios estamos muy blindados porque sólo se nos busca cuando hay problemas en un partido, y no cuando las cosas salen bien. Si desde los medios se tratara a los árbitros con una mayor normalidad, quizá no podríamos abrir un poco más. Pero sí que es verdad que deberíamos hacer más por darnos a conocer. En algunos países incluso hacen declaraciones después del partido, aquí lo veo difícil. A un futbolista nadie le pregunta por qué ha fallado una ocasión, a mí me van a preguntar por qué no he pitado algo, seguro, favoreces a este, perjudicas al otro. Los árbitros nos deberíamos abrir más para que la gente vea que somos personas normales, que intentan hacer bien su trabajo y que, cuando nos equivocamos, lo pasamos mal.

¿Usted pediría perdón a un futbolista por una equivocación?
Al final todos nos conocemos en el fútbol. Sí que se suelen intercambiar opiniones, y viendo las cosas de una forma normal tampoco pasa nada.

¿Por qué en el árbitro siempre da o se esfuerza por dar esa imagen de impasibilidad?
En un campo te llevas parte de lo que eres fuera, pero yo en el campo no soy como soy fuera. Si no te pones esa aúrea de autoridad los futbolistas te pueden comer.

¿Se acojona ante los barullos?
Esas situaciones, el cómo afrontarlas, también se entrena. Y no sólo en cuanto si debes sacar tarjeta o no, sino también cómo moverse, cómo evitar ser rodeado por los jugadores, saber que si vas al punto de penalti estás perdido... Hoy día entrenamos hasta el lenguaje corporal, para que tu decisión sea más creíble.

Nunca puede transmitir dudas.
Jamás. Por eso es tan importante estar encima de la jugada, y por eso estar en una buena condición física.

¿Son peores los futbolitsas o los entrenadores?
Siempre se habla de los comportamientos, no podemos decir que son ejemplares porque pasan cosas. Pero sí que hay más entrenadores con buen comportamiento que con malo. Pero lo que se hace mal se magnifica siempre.

¿Un campo lleno es una bendición o un riesgo?
Para mí siempre es más bonito arbitrar en un campo lleno y con ambiente de fútbol, al final la experiencia te enseña a aguantar bien la presión.

¿Oye los insultos?
Salvo momentos muy puntuales, cuando está el juego parado, el resto del tiempo oyes un murmullo que no se sabe bien lo que dice.

¿Es peor un futbolista marrullero o uno que simula para engañarle?
No me molesta nada, sí que sientes impotencia cuando ves en casa una jugada y ves que te han engañado. Pero no pasa tanto, cada vez de simula menos. Y el árbitro nunca puede ser rencoroso.

¿El futbolista conoce el reglamento?
Deberían. La grandeza del fútbol es que se puede jugar sin conocer profundamente las normas. Pero en los últimos años solemos explicar los cambios a los equipos de nuestra ciudad. Es una charla estándar.

Los árbitros deben ser imparciales, magnánimos y lo que quiera, pero ¿qué ha sentido como navarro con el ascenso de Osasuna?
Cuando uno lleva tantos años todo forofismo pasa a segundo plano. Hombre yo vivo en la ciudad, estoy en la calle, y creo que para Pamplona va a ser muy bueno que Osasuna esté en Primera. Es una ciudad muy futbolera, la gente baja desde muy joven a El Sadar, y van muchas chicas. Yo lo puedo ver con perspectiva y Osasuna es un equipo está muy arraigado en la sociedad. Y eso creo que es algo muy bueno para todos. Y como navarro, por supuesto que me he alegrado del ascenso, como de todos los hitos deportivos de nuestros equipos.